Entre inviernos y encinares,
entre sueños y esperanzas,
por donde el toro se pierde,
cercados y lontananzas,
fue a nacer Javier Valverde.
Monumental patria chica
va esculpiendo su toreo
que, poco a poco, es recreo
de la afición que predica.
Torero de gallardía,
de valor y majestad,
un canto a la sobriedad
y un olé a la torería.
Javier Valverde, torero,
llamado por la afición
a ser modelo y señor,
de la fiesta y del albero.
Torero serio y ciclón
que ante el toro se agiganta,
que se arrima hasta que espanta
y enardece a la afición.
Javier Valverde, torero.
Javier Valverde, torero.
Con la muleta destaca
y en su chaquetilla grana
tiene luces de sultana
y embrujo de Salamanca.
Torero serio y ciclón
que ante el toro se agiganta,
que se arrima hasta que espanta
y enardece a la afición.